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Participación Ciudadana en la Vida Comunitaria y en el Desarrollo Sostenible. El tema de
la participación ciudadana fue incluido en nuestra evaluación,
debido a que la mayoría de los expertos está de acuerdo
en que probablemente el desarrollo sostenible no podría darse sin
una amplia interacción entre los ciudadanos en los diversos países.
Sin embargo, el análisis de este tópico tropieza con la
dificultad de establecer un marco que permita organizar la información
relacionada con esta temática. Países de América Latina donde hay CIPs
Otros países
de América Latina
Dado que
los regímenes autoritarios impiden la participación ciudadana,
la reciente tendencia hacia las democracias representa un desarrollo positivo.
Ciertamente, solo un país permanece bajo este tipo de régimen
autoritario en la región y es Cuba. Los países con CIPs
han tenido generalmente una o dos décadas de regímenes no
autoritarios. En este sentido, América Latina parece estar aún
en una etapa temprana de gobiernos más representativos. Pero no
es muy claro si los países continuarán con esta tendencia
o la revertirán de nuevo hacia el autoritarismo. ¿Cuáles son las tendencias a participar en la vida ciudadana para las mujeres y las minorías? El progreso para las mujeres ha sido lento pero sustancial. En 1928, en las Américas solo las mujeres de Canadá y Estados Unidos, tenían derecho a votar (Comisión Interamericana para la Mujer, 2004). Las mujeres en la mayoría de los países en los cuales estamos enfocados en este artículo, aseguraron su derecho al voto en los años 50's (Tabla 4). Aún con el derecho de votar, la participación de la mujer en la vida política ha progresado lentamente. Un ejemplo de este progreso es el de Perú, en donde entre 1950 y 2001, el porcentaje de mujeres en el Congreso pasó de cero al veinte por ciento, lo que representa una ganancia real. Menores progresos todavía han experimentado las minorías étnicas en la región. Los indígenas latinoamericanos permanecen relegados económicamente y han sido excluidos de la vida política de muchos de los países de la región (Ruiz Murrieta, 2002). En la sección de pobreza de este mismo artículo, vimos en el estudio de México, que existía una fuerte correlación entre áreas con altos niveles de inseguridad alimentaria y localidades habitadas por indígenas (Bellon et al., 2004; Figure 7). En el mapa discutido, se pudo ver que la mayor población indígena correspondía al departamento de Oaxaca, el sitio donde están los CIPs en México. Los CIPs en Guatemala, Perú y Bolivia, tienen probablemente una proporción alta de población indígena. A pesar de la exclusión histórica de los pueblos indígenas de la participación económica y política en América Latina, algunos eventos recientes sugieren cambios positivos en cuanto a una más amplia participación de estos grupos en dichas actividades (Ruiz Murrieta, 2002). Parte de esta tendencia es debida a la mayor democratización de los países latinoamericanos. Los pueblos indígenas han incrementado la capacidad de su poder de elección y, por ejemplo Alejandro Toledo en Perú y Lucio Gutiérrez en Ecuador, no habrían podido ganar las elecciones sin el apoyo de los grupos indígenas. Irónicamente, este par de presidentes ha perdido el apoyo que una vez tuvieron por parte de los pueblos indígenas de sus países. El poder de los pueblos indígenas también se ha evidenciado recientemente en México y Bolivia, donde la amenaza de rebelión ha convencido a los líderes políticos de la necesidad de un tratamiento diferente para ellos. Un tercer
aspecto dentro del análisis de la participación ciudadana
es el del desarrollo de organizaciones cívicas (ONG). Éstas
podrían incluir asociaciones de campesinos, de partidos políticos
y de organizaciones no gubernamentales. No se dispone fácilmente
de información cuantitativa sobre el crecimiento de este tipo de
organizaciones, tal como ocurrió en este caso para los CIPs de
WKKF. Nosotros conseguimos algunos datos sobre el número de ONG
en América Latina y Bolivia (Figure
26).
Estos datos están normalizados por el número de habitantes.
Bolivia tiene seis veces más organizaciones no gubernamentales
per cápita que América Latina como un todo. Este alto número
de ONG puede ser un indicio de la importancia del desarrollo de la ayuda
para Bolivia. La información a través del tiempo en cuanto
a número de ONGs, muestra un incremento impresionante en Bolivia,
pasando de 17 en 1942 a 338 en 1999 (Tabla 5). |