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[Introducción]
[Enfoque] [Población y Demografía]
[Pobreza] [Actividad Económica]
[Educación] [Salud] [Participación
Ciudadana] [Conclusión] [Referencias] El contexto del desarrollo sostenible de América Latina Y El Caribe durante el último medio siglo, está caracterizado por trascendentales cambios sociales y ambientales, a través del tiempo y en ciertos lugares. Este artículo resume estos cambios a través de las últimas décadas y a diferentes escalas de análisis, partiendo del nivel municipal al departamental y de aquí al nivel nacional y más ampliamente aún al nivel regional. ¿Cuáles son las principales tendencias del desarrollo sostenible en los pasados 50 años? ¿Cómo estos cambios han jugado su papel por si mismos en las diferentes clases sociales, entre los distintos grupos de edades poblacionales y en los diferentes lugares geográficos de la región? ¿Cuál es el contexto de los cambios futuros encaminados a mejorar la existencia de los latinoamericanos? El programa de la Fundación Kellogg (WKKF) para América Latina y El Caribe, comisionó el desarrollo de este estudio acompañado de una base de datos de información relacionada con el desarrollo sostenible de la región. Nuestro análisis puso especial atención a los países y zonas en las cuales WKKF tiene actualmente proyectos y comparte investigación con algunos centros. La información para estas áreas del proyecto proporcionó el enfoque local. Los indicadores de desarrollo para estos lugares locales fueron considerados también en el contexto de áreas geográficas mucho más grandes tales como departamento, país y región. Nosotros conseguimos los indicadores de desarrollo de los censos nacionales, de la literatura sobre desarrollo sostenible y de otras fuentes comúnmente disponibles. Una característica específica de este artículo, es nuestro análisis de cómo las áreas locales pueden compararse con áreas geográficas mucho mayores a las cuales pertenecen --departamento, país, región--, en el contexto del desarrollo sostenible. Nuestra intención fue la de enlazar los procesos locales con los globales, para que de esta forma las personas encargadas de asignar los proyectos y los que participan de ellos, puedan beneficiarse del conocimiento a diferentes escalas. Para las organizaciones internacionales, un mejor entendimiento del contexto local puede ayudar en la toma de decisiones, con una mejor información que influenciará fundamentalmente lo que ocurra en las áreas locales. Los actores locales pueden beneficiarse al conocer cuales son las tendencias en el contexto global y por el conocimiento de cómo otros actores en otras localidades están enfrentando los problemas que se les presentan. Este artículo está enfocado en la magnitud de las diferencias que presentan los indicadores de sostenibilidad. Una tarea importante para el futuro desarrollo de esta investigación, es la de averiguar en gran detalle por qué algunas áreas son mejores o peores que otras, en términos de desarrollo sostenible. Este artículo está organizado de acuerdo con seis áreas críticas del desarrollo sostenible: población y demografía, pobreza, actividad económica, educación, salud y participación ciudadana. Un detallado análisis de cada una de estas seis áreas está mucho más allá del estudio aquí planteado. En lugar de eso, nosotros identificamos uno o dos indicadores clave, en cada uno de los temas con el fin de establecer cuáles fueron las tendencias a través de la segunda mitad del siglo pasado. En comparación con África y Asia, América Latina ha progresado en términos de desarrollo económico. A pesar de que el desarrollo sostenible en América Latina ha registrado importantes avances en los últimos 50 años, ha habido poco desarrollo en algunas zonas y localidades, especialmente entre los más pobres entre los pobres y la juventud, manteniéndose este tema como un reto fundamental en la región. Nuestro enfoque ha sido el de describir las tendencias
del desarrollo en América Latina y El Caribe, basados en información
secundaria encontrada en impresos y en publicaciones digitales (Internet)
y en mirar las magnitudes de estas tendencias a nivel local. Esta línea
de investigación sigue las recomendaciones de un creciente número
de investigadores por el cambio, que defienden la idea de que los procesos
a escalas global y local, deberían estar íntimamente ligados
(Gallopin, 1991; AAG, 2003; Wilbanks 1994). Mientras que las políticas
a niveles nacional e internacional impactan el desarrollo local, la mayor
parte de los cambios que ocurren a este nivel se dan por los esfuerzos
de las personas trabajando en sus comunidades localmente. Este concepto
fue muy bien desarrollado en un estudio sobre emisiones de gas en invernaderos
llevado a cabo por geógrafos, en los Estados Unidos (AAG, 2003).
Ampliando el eslogan popular que dice 'pensar globalmente y actuar localmente',
los investigadores demostraron como el conocimiento global tomado de manera
aislada no tiene en cuenta muchas de las importantes tendencias a nivel
local, causando el natural choque de fuerzas. Las acciones y el conocimiento
local no podrían ser efectivos, si las decisiones que afectan una
zona en particular, se toman desde otros lugares. Este artículo
no está encaminado a explicar las muchas razones por las cuales
algunos lugares son mejores o peores que otros, pero si sirve de telón
de fondo para comparar las áreas locales con respecto al desarrollo
sostenible. Las condiciones de hoy pueden ser comparadas con el estado
de cosas en un futuro, con el fin de monitorear y evaluar el progreso
que está experimentando el desarrollo sostenible. Estos grupos de áreas locales son los llamados "Conjuntos Integrados de Proyectos", (CIP). Esos CIPs se localizan generalmente en tres áreas geográficas prioritarias (PGA): Haití, República Dominicana, América Central y el sur de México, conforman el PGA número 1. El PGA número dos está integrado por los países andinos de Perú y Bolivia. El nordeste de Brasil es el PGA número 3. La Fundación Kellogg está realizando encuestas
de línea de base para proyectos con entidades de investigación
hermanas y con otros socios en los CIPs. Este artículo y la base
de datos, sirven de complemento a esas encuestas mucho más detalladas,
ofreciendo una visión ampliada sobre algunos de los indicadores
clave en estas áreas locales y en el contexto mayor de la región
de América Latina y El Caribe. Los mapas mostrados en la Figura
1 son preliminares y no siempre corresponden a los CIPs de la WKKF.
En algunos casos los socios de los proyectos trabajan en áreas
administrativas más pequeñas que las mostradas en este mapa.
Puesto que los socios WKKF están trabajando en estos municipios,
el análisis proporciona una visión de las condiciones generales
de estos lugares locales. Nuestro análisis se centra en indicadores de población y demografía, pobreza, actividad económica, educación, salud y participación ciudadana. Pudimos haber escogido otros indicadores o haber ampliado la lista, pero este grupo encajaba muy bien en los temas generales del desarrollo sostenible, además en la escogencia también tuvimos en mente las limitaciones que existían para la recolección de la información. No fue posible encontrar indicadores para todas las áreas. El enfoque del "Global Millennium Development Goals (MDG)" influyó en nuestra selección de los indicadores. Debido a que hay una gran cantidad de expertos seleccionando los indicadores del MDG después de un cuidadoso proceso participativo, nosotros confiamos en la utilidad y fácil acceso de esa información. Pero una desventaja del trabajo del MDG es la falta de análisis de estos indicadores a nivel local. Nuestro análisis considera explícitamente estos indicadores en las escalas local, nacional y regional. Foro sobre Desarrollo Sostenible Además de la base de datos y del análisis
de los CIPs de WKKF, se creó un foro en línea con el fin
de ilustrar el potencial uso de los indicadores en el monitoreo y evaluación
del desarrollo sostenible. El foro es una página web que permite
a la gente compartir información relacionada con los indicadores
del desarrollo sostenible en sus comunidades locales. El foro es también,
por si mismo, una herramienta muy útil en el proceso de desarrollo.
Estimulando que se comparta información sobre problemas, sus soluciones,
ideas, etc., el foro puede ayudar a las comunidades locales a manejar
las situaciones que se presenten con relación al desarrollo sostenible.
El prototipo del foro puede ser visto en la web en: http://gisweb.ciat.cgiar.org/Foro/index.html.
La interfase del foro también está cargada en un disco compacto
adjunto a este artículo. Usando el foro en línea, información sobre cinco municipios del departamento de Valle del Cauca (Colombia), fue incorporada al análisis con el fin de proporcionar a los autores, la posibilidad de hablar con funcionarios locales acerca de cómo se están midiendo los indicadores de desarrollo en sus comunidades. No se llevó a cabo trabajo de campo en los CIPs, debido a que este tipo de trabajo más detallado, no estaba dentro del enfoque de este artículo. Sin embargo, con el trabajo hecho en los cinco municipios del Valle del Cauca (Colombia), estuvimos en la capacidad de entender mucho mejor la utilidad de los indicadores escogidos. Otra ventaja que obtuvimos del trabajo con los municipios colombianos, fue la de tener la oportunidad de darnos cuenta cuál era el significado de los datos en un área local. Puesto que la meta del análisis más amplio es la de poner los municipios WKKF en contexto, esta evaluación carecía de información bien detallada sobre las razones por las cuales los indicadores de desarrollo están al nivel en que los encontramos. No obstante, nuestro breve trabajo de campo en Colombia, nos dio algunas pistas de que nos ayudaron a entender diferencias en distintos niveles de desarrollo. Esta evaluación de los municipios colombianos, no da una idea de las cosas que podemos hallar en futuros análisis comparativos del desarrollo en la región. El foro en línea sobre desarrollo sostenible, puede ser utilizado en un futuro por la WKKF y por otros, para mejorar el conocimiento de las condiciones de la línea de base y, mucho más importante, para compartir información entre los líderes de las comunidades que trabajan en problemas similares en diferentes áreas. Fuentes de datos Nuestras fuentes de datos incluyen organizaciones internacionales que brindan información sobre indicadores, como el Banco Mundial y las Naciones Unidas. Muchos de los indicadores los tomamos de las tablas de las series anuales de Indicadores Mundiales del Desarrollo (Grupo Banco Mundial, 2004). Otra de las fuentes de información confiables a nivel nacional e internacional, es la Base de Datos de Indicadores del Milenio (Naciones Unidas, División de Estadística, 2004). Nosotros usamos las definiciones que se dan en esta base de datos para nuestros indicadores. Una importante fuente de información sobre Desarrollo Sostenible en América Latina es la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, en Santiago, Chile (CEPAL, 2005). Publicaciones tales como "Statistical Yearbook" (CEPAL, 2002) y "Panorama Social" (CEPAL, 1998), ofrecen importante información relacionada con temas regionales para América Latina y El Caribe. Para aquellos indicadores a nivel subnacional, que se enfocaban en áreas mucho más amplias, usamos datos desarrollados por el CIAT y sus centros de investigación hermanos. La información sobre población y tasas de crecimiento las obtuvimos de la Base de Datos de Población para América Latina y El Caribe, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, (CIAT, 2003). Estos datos hacen parte de una iniciativa de mayor alcance que es la del mapeo de población a escala global (CIESIN y CIAT, 2004). Nuestros socios en el "Center for International Earth Science Information Network" (CIESIN), de la Universidad de Columbia, desarrollaron la información relacionada tasas de mortalidad y bajo peso en niños, información que aún no ha sido publicada. Los datos de pobreza a nivel subnacional para América Latina fueron proporcionados por la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL, (Schuschny y Gallopin, 2004). Para muchos de los indicadores, nosotros teníamos información para uno o dos países. Algunos de estos datos provenían de los institutos nacionales de estadística y censos o de los ministerios correspondientes. El disco compacto y la página web que acompañan este artículo, tienen los respectivos enlaces a estas fuentes. Nuestro análisis fue complementado con datos adquiridos en Internet. Parte de esta información fue obtenida de periódicos en línea de la región. Otras fuentes incluyen páginas web de organizaciones no-gubernamentales (ONG), institutos nacionales o regionales de investigación y otros sitios donde se tratan algunos temas específicos. Los lectores de este reporte deberán notar que los indicadores de salud, educación, actividad económica, pobreza, demografía y otros temas a nivel local, son muy difíciles de conseguir sin una visita a las oficinas gubernamentales que manejan esta información o al proveedor oficial de los mismos. Cuando fue posible conseguirla, la información a escala local fue incluida en el reporte. Algunos de los temas que discutimos en las siguientes secciones, carecen de información a nivel de los CIPs. . Nuestras discusiones sobre el foro de desarrollo sostenible y la página web, muestran como se podrían colectar estos datos en un futuro. Infortunadamente, la investigación a nivel local para los CIPS de WKKF, estuvo fuera del enfoque de este artículo. En las siguientes secciones del reporte, se discuten cada uno de los temas del desarrollo sostenible escogidos para el análisis - población y demografía, pobreza, educación, salud, actividad económica y participación ciudadana. Damos un repaso a las tendencias principales en cada tema, mirando siempre a los indicadores clave. Cuando fue posible, mostramos como las cosas han cambiado a través del tiempo y alguna información anecdótica se incluye eventualmente. A través de este informe, se discuten las condiciones del desarrollo sostenible en el Valle del Cauca, un departamento de Colombia, en el cual llevamos a cabo algún trabajo de campo guiados por los indicadores de desarrollo seleccionados y su interpretación. La población de América Latina y El Caribe se incrementó de 175 millones de personas en 1950 a 515 millones, en el 2000 (Figura 3). Este tremendo crecimiento influenció virtualmente todos los aspectos del desarrollo sostenible en la región. Por ejemplo, los enormes incrementos en la actividad económica han tenido poco impacto en términos del ingreso per cápita, en tanto que estos incrementos están muy dispersos en una población cada vez más grande. Mientras el porcentaje de latinoamericanos en pobreza extrema ha permanecido sin mayores variaciones entre 1980 y el 2000, la cifra absoluta de pobreza extrema ha crecido consistentemente con el incremento poblacional (CEPAL, 1998). Grandes cantidades de campesinos se desplazaron a las ciudades a lo largo de los últimos 50 años en la región (Figura 4; Naciones Unidas, 2003). En 1950, 70 millones de personas mas o menos el 42% de la población era urbana. Hoy, más de 400 millones de habitantes o sea el 75% de la población, se encuentra en las ciudades, produciendo una gran demanda por servicios públicos. A pesar del elevado número de personas saliendo de las áreas rurales, la suma total de población en el campo no ha disminuido. La zona rural brasilera perdió millones de habitantes en la migración a las ciudades y esto explicó en gran parte la estabilidad del número de pobladores rurales en América Latina, pues en otros países la población del campo experimentó significativos incrementos, tal y como ocurrió en Guatemala, México, Haití y Bolivia. Las tasas de fertilidad en América Latina han caído dramáticamente en las últimas décadas- la llamada 'fertilidad de transición' (Guzmán et al., 1996). En la medida que las personas se trasladaban del campo a las ciudades, tenían menos hijos. En las áreas urbanas la población está envejeciendo. Sin embargo, muchas zonas rurales en los países más pobres de América Latina tienen todavía tasas de fertilidad muy altas. En estas áreas el número de jóvenes es grande y probablemente continuarán presionando en demanda de empleo. ¿Qué cambios poblacionales están ocurriendo en los CIPs? Los grandes indicadores de población cambian en
América Latina, sugiriendo que las tasas de población están
bajando, que se está reduciendo la presión sobre los recursos
naturales, la infraestructura y los servicios públicos. Pero el
número absoluto de personas continuará en crecimiento en
las décadas venideras (Lutz et al. 2001). La reducción de
las tasas de crecimiento se reflejará en una menor población
hacia la segunda mitad del presente siglo. Sin embargo, el reto que enfrenta
la región es el de sobrevivir al crecimiento venidero antes de
que la población pueda estabilizarse en un momento cercano a la
mitad del siglo. Los cambios demográficos y poblacionales difieren geográficamente. El ritmo del cambio varía por país y en muchas áreas rezagadas en la transición de altas tasas de crecimiento poblacional a cambios de población mucho más sostenibles. (Apéndice 1). La Figura 5 muestra una representación gráfica de los cambios en las tasas de crecimiento de la población para toda América Latina, para los países individualmente y para los los CIPs dentro de cada uno de los países. Estos cambios tienen en cuenta tanto los nacimientos como las muertes, además de la inmigración y la emigración. En términos generales se puede apreciar que estos ocho países tienen tasas de crecimiento poblacional equivalentes o ligeramente superiores al promedio para toda América Latina, durante los años 50's y 60's, pero que se incrementan en las tres últimas décadas del siglo pasado. Las dos excepciones a esta tendencia ocurren en Brasil y México, donde las tasas de crecimiento de población disminuyen en las dos décadas finales del siglo y esto probablemente se deba a la creciente urbanización y al incremento del desarrollo económico en áreas no agrícolas. Comparadas las tasas de crecimiento a nivel nacional con las de América Latina como un todo, vemos que las tasas de crecimiento son mayores en la década del 50 en todos los municipios que hacen parte de los CIPs, excepto en Bolivia. Se destacan en este grupo los municipios de Guatemala, con una tasa de crecimiento poblacional de 7.1 % en la década de los 50s. Los CIPs de Perú, Brasil y El Salvador tienen todos tasas de crecimiento cercanas al 5%, indicando claramente que este grupo tiene establecida la tendencia de fuerte crecimiento poblacional hacia la mitad del siglo pasado. Durante los años 60's y 70's los ocho países
en la Figura
5 muestran tasas de crecimiento altas, a pesar de la tendencia general
de las tasas a bajar. Bolivia, Perú, Brasil, México, El
Salvador y Guatemala tuvieron tasas decrecientes en estas dos décadas,
quizá por la influencia de la 'fertilidad de transición'
y por la migración de las zonas rurales hacia las ciudades. Los
CIPs, siguieron en general esta tendencia en los años 60's y 70's,
pero retrasados con relación al promedio general a nivel de país
y al de América Latina como un todo. Durante las dos últimas décadas del siglo
pasado, las tasas de crecimiento poblacional disminuyeron mas ampliamente,
mostrando la maduración de la etapa conocida como 'fertilidad de
transición'. Es evidente que buena parte del declive de estas tasas
está relacionado con el incremento de la naturaleza urbana de América
Latina y El Caribe. Con la excepción del Brasil, los países
en la Figura
5, están por detrás de los promedios para América
Latina con respecto a la tendencia decreciente de las tasas de crecimiento
poblacional. Los CIPs están por debajo del promedio de tasas de
crecimiento a nivel de país. La migración de las zonas rurales hacia las áreas urbanas y el tremendo crecimiento de las ciudades, son elementos claves en la tendencia demográfica y poblacional de América Latina. Muchos de los CIPs están localizados en asentamientos urbanos. Las presiones ocasionadas por la migración y por el crecimiento poblacional en áreas urbanas, plantean dificultades y retos, pero también brindan oportunidades para el desarrollo urbano. En las ciudades, la proximidad entre las personas crea oportunidades de compartir recursos físicos y humanos, algo que es mucho más difícil en las áreas rurales. Mientras que las poblaciones urbanas crecen, la población rural de América Latina ha seguido siendo la misma. Pero cuando damos una mirada a las poblaciones rurales individualmente en algunos países, como en Honduras y Bolivia, vemos que éstas han crecido sustancialmente. La población rural no está decreciendo y de hecho en algunos lugares se está incrementando. Debido a que manejar el desarrollo de los problemas en áreas rurales es mucho más difícil que en áreas urbanas, aquellas zonas rurales con incrementos poblacionales constituyen un reto de mayor dificultad en las décadas venideras. A pesar de que las tasas de población están declinando en los países de América Latina y El Caribe, el alto número de la base de población indica que la cantidad de habitantes irá en aumento en los próximos decenios (Lutz et al., 2001). La región continuará experimentando una gran presión de la población sobre los recursos, servicios e infraestructura. En las postrimerías de este siglo, es probable que el número de pobladores se estabilice en la región. La estabilidad y subsistencia de las sociedades en América Latina y El Caribe, dependen de cómo los países de la región respondan a las presiones de la población en la próxima década. Más del 40% de la población de América Latina y El Caribe vive en condiciones de pobreza y 18%, vive en pobreza extrema (Tabla 2, CEPAL 1998). El porcentaje de gente pobre se incrementó en los años 80's durante el período que muchos han llamado la "década perdida", un período de crisis fiscal y de incremento de la deuda externa. Durante los 90's el porcentaje de pobres disminuyó, pero permanece aún por encima de las tasas de los 80's. No obstante, puesto que la población ha crecido enormemente, el número absoluto de gente pobre pasó de 135 millones en 1980 a 221 millones, en el año 2000. Las áreas rurales tienen mayores porcentajes de personas pobres, comparadas con las áreas urbanas (de Janvry y Sadoulet, 2000). Para la región en general, el ingreso per cápita ha sido el mismo entre 1980 y 2000 (Figura 6). Durante este período solo Chile y México han mejorado sus ingresos per cápita de una manera sustancial. La gran mayoría de los países ha tenido ligeras mejorías en el ingreso per cápita o han registrado menores ingresos inclusive que en las pasadas dos décadas. Pero este cuadro es todavía peor cuando se considera la desigualdad. Latinoamérica tiene la mayor desigualdad en términos de la distribución de la riqueza, entre todas las regiones del mundo. La desigualdad de la distribución de la riqueza es usualmente uno de los principales tópicos de interés en cualquier discusión relacionada con la pobreza en América Latina y El Caribe. Por ejemplo, en Brasil y en Guatemala, el 10% de la población con los más altos ingresos tiene casi el 50% del ingreso nacional. La parte correspondiente al 20% de los que ganan menos, tienen un ingreso inferior al 3% del ingreso nacional (Ferranti et al., 2003). Sin embargo, estudios recientes muestran que la desigualdad no está creciendo tanto como la gente cree (Ferranti et al., 2003; Economist.com, 2003). América Latina ha mostrado signos de persistente desigualdad a lo lardo de muchas décadas. Algunos observadores citan razones históricas para la tremenda desigualdad existente en América Latina y El Caribe (Ferranti et al., 2003). De acuerdo con este enfoque, el legado de la época colonial y la esclavitud, nos dejaron con un sistema en el cual los descendientes de las colonias europeas dominaron a los grupos indígenas y a los afro-latinoamericanos. Bellon et al. (2004) ha demostrado que la etnicidad es un factor preponderante en la pobreza alimentaria en México (Figura 7). Los altos niveles de pobreza coinciden con áreas donde la mayoría de las personas hablan lenguas indígenas. De acuerdo con un reciente informe del Banco Mundial (Ferranti et al., 2003), el tratamiento de la desigualdad requiere de "más igualdad en la escena política, mayor acceso a educación y salud, además de un amplio reconocimiento a los grupos afro-descendientes y a los indígenas". La desigualdad en términos de riqueza y de ingresos, son aspectos a ser considerados entre otros muchas dimensiones de la pobreza. En las siguientes secciones de este reporte los temas de pobreza como salud y educación, son discutidos. En este par de tópicos, los indicadores de desarrollo muestran sustanciales mejorías en las últimas décadas. Dentro de contexto del incremento en el número de personas pobres en América Latina que parece agobiar a la región, surgen algunas mejorías en salud, educación y otros aspectos relacionados con el bienestar de la población. ¿Cuáles son las condiciones de pobreza en las áreas geográficas de mayor prioridad? Con el fin de evaluar la pobreza en las áreas locales designadas como CIPs, nosotros utilizamos información de la base de datos de necesidades básicas insatisfechas de CEPAL para América Latina (Feres and Mancero, 2001; Schuschny and Gallopin, 2004) y un estudio reciente de gastos en hogares, realizado en México (Bellon et al., 2004). Las necesidades básicas son los únicos datos relacionados con pobreza, disponibles para la mayoría de países de América Latina. Basados en los censos nacionales, los indicadores de necesidades básicas incluyen información sobre calidad de vivienda, número de personas por habitación, disponibilidad de agua potable, alcantarillado, asistencia escolar de menores, y la probabilidad de suficientes ingresos en el hogar. Los indicadores usados en este artículo son dos: Uno es simplemente la densidad de población con al menos una necesidad básica insatisfecha y el otro indicador es un índice que contabiliza el número de necesidades básicas insatisfechas por hogar. Los valores más altos del índice muestran aquellas áreas donde la intensidad de pobreza es mayor. También nosotros tuvimos en cuenta las mediciones de los gastos por hogar en los CIPs de México, en comparación con la línea de pobreza establecida por el gobierno en esa nación. El promedio de Intensidad de Pobreza muestra que hay unos países y unos CIPs que tienen un valor muy alto, mientras que en otros casos este promedio es sustancialmente inferior (Apéndice 2 y Figura 8). Se puede apreciar que no existe un patrón claro respecto a las cifras de Intensidad de Pobreza (Apéndice 2) y que si hay alguna variación en cuanto al Índice de Pobreza dentro de los países (Figura 8). El Índice de Pobreza para Ceara, estado de Brasil, es mayor que el promedio para todo el país. Pero los municipios que pertenecen a este CIP, tienen cifras mayores y en algunos casos menores, que las de los promedios del estado y del país. La misma situación se presenta en departamento El Paraíso, Honduras, donde los Índices de Pobreza a niveles departamental y nacional, son mas o menos los mismos y muchos de los municipios dentro de este CIP presentan promedios inferiores a los que se registran a niveles departamental y nacional. En el caso de Oruro, departamento de Bolivia, los dos municipios tienen Índices de Pobreza mayores, comparados con los Índices nacionales y departamentales. Las diferencias en estos tres ejemplos que se pueden ver en la Figura 8, son pequeñas. Necesitaríamos investigar mucho más, para determinar claramente si estas disparidades reflejan diferencias reales en términos de desarrollo económico y social. Si las diferencias resultan ser reales, un mejor entendimiento de las razones por la cuales se están presentando estas diferencias en los niveles de pobreza, podría ayudar a las personas encargadas de asignar proyectos a idear intervenciones en estas áreas. La Figura
9 muestra la Densidad de Población con necesidades básicas
insatisfechas para el total de América Latina, para los ocho países
en los cuales están localizados los CIPs y para los municipios
que los conforman. Las cifras de Densidad de Población sugieren
que los ocho países en los que estamos enfocados presentan mayores
densidades de población con gente pobre. Solamente Brasil, Bolivia
y Perú muestran datos por debajo del total de América Latina.
Esto es debido a las grandes extensiones de estos países, que tienden
a disminuir la densidad de población. En la Figura 10 también se muestran los niveles variables de gastos por hogar, a través de todo el rango de las 10 comunidades. La comunidad más pobre, tiene casi la mitad del promedio de gastos por hogar de los menos pobres. Estas diferencias evidencian el amplio rango de variabilidad que existe entre los niveles de gastos por hogar en la región. Esta es una oportunidad de compartir las estrategias de reducción de la pobreza entre los líderes de la comunidad y otros que manejan estos temas a nivel local. El repaso de los datos arriba citados da una idea de los niveles de pobreza generales y relativos que se dan en los CIPs, donde el desarrollo de los programas se está llevando a cabo. Las iniciativas económicas y sociales pueden usar mediciones de pobreza relativa y comparaciones con las líneas de pobreza, con el fin de establecer una línea de base, que sirva para el juzgamiento del progreso futuro. La economía de América Latina y El Caribe
está experimentando una transición de una economía
eminentemente agrícola y de extracción de recursos naturales,
a una economía fuertemente influenciada por el sector de prestación
de servicios (Figura
11). La dirección que ha tomado este cambio es bien conocida
como la senda del cambio para muchas regiones del planeta. Por ejemplo,
en los países muy desarrollados en Europa y Norte América,
solo una parte relativamente pequeña del producto interno bruto
(PIB), corresponde a la agricultura. En términos generales los
países menos desarrollados tienen una proporción mayor de
actividad económica en agricultura y una menor cantidad dedicada
al sector de servicios (Ebener et al., 2005). La Figura11 muestra como
la agricultura ha disminuido su participación en el producto interno
bruto de un 25% en 1960, a menos del 10% en el año 2000. Una característica
que se presenta dentro de la actividad económica es la de que en
aquellas áreas rurales donde los principales esfuerzos se dan en
tareas no agrícolas, tiende a haber un mayor nivel de bienestar
(de Janvry and Sadoulet, 2000). Es importante anotar sin embargo, que este cuadro cambia cuando damos una mirada a nivel individual a cada país o a áreas locales dentro de los mismos. En los países menos desarrollados de América Latina y El Caribe, la agricultura y la extracción de recursos naturales todavía son una fuerte componente del PIB y la agricultura es fuente de empleo para un gran número de pobladores de esta región. El efecto del cambio de actividad económica sobre
el desempleo en la región, no es muy bien conocido todavía.
Las mediciones sobre desempleo han sido tradicionalmente muy difíciles
en la región. Los datos de desempleo urbano en esta zona y en algunos
países en los años 90's, muestran resultados mixtos
(Figura
12). Para la región como un todo, el desempleo urbano se incrementó
en varios puntos porcentuales. Argentina que experimentó un descalabro
macroeconómico en los 90's, registró un significativo ascenso
en el desempleo. Aún Chile, que es frecuentemente citado como una
de las economías más exitosas en la región, vivió
también un incremento de desempleo en este período. Del grupo seleccionado de países de la Figura 12, solamente México mostró una reducción del desempleo en este período. Algo de esta pequeña reducción del desempleo en México, pudo haberse debido al tratado de libre comercio con Norte América, en cuyo caso los principales beneficiarios podrían haber sido probablemente las regiones fronterizas con Estados Unidos. La actividad económica y el desempleo en Argentina, tuvieron la capacidad de afectar ampliamente a todas las zonas del país.
Indicadores de actividad económica más detallados
a escalas locales para los CIPs, no estuvieron disponibles dentro del
enfoque del presente estudio. Pero futuras investigaciones sobre las tendencias
de las economías locales podrían ser útiles para
determinar la escala a la cual los procesos están afectando al
empleo y al conjunto de las actividades económicas. Por ejemplo,
un mejor entendimiento de si las estadísticas sobre desempleo local
están reflejando procesos macro-económicos mucho más
amplios (ej. Argentina) o factores más localizados (ej. región
fronteriza entre México y Estados Unidos), resultaría muy
útil en el diseño de políticas de desarrollo. Nuestras informales conversaciones con los líderes comunitarios en los municipios del Valle del Cauca, sugieren que existen diversas razones para el desempleo en estas áreas locales. El municipio de Yumbo, está dedicado principalmente a actividades industriales y de manufactura. Aquí la situación de desempleo está fuertemente asociada al bienestar de la economía nacional. Cuando los tiempos son buenos, las factorías en Yumbo tienen muchos pedidos y necesitan una buena cantidad de empleados. Cuando hay períodos de depresión económica, los pedidos caen y los trabajadores son despedidos. En las comunidades de Candelaria y Pradera, las tasas de desempleo ligeramente superiores están probablemente asociadas a los cambios tecnológicos en la industria azucarera, la actividad económica de mayor importancia en estas dos zonas. A lo largo de las dos últimas décadas los cultivadores de caña de azúcar han crecido y adoptado operaciones mucho más mecanizadas, incluyendo la cosecha. Este cambio tecnológico ha dejado sin empleo a muchas personas, empeorando la situación en la región. El desempleo más alto se registra en La Cumbre, una comunidad montañosa ubicada entre el Valle del Río Cauca y el Océano Pacífico, donde más del 50% de la población económicamente activa está desempleada. Los líderes comunitarios locales achacan esta situación a los precios mundiales del café. El famoso Eje Cafetero de Colombia, ha experimentado un serio declive en los últimos años con la caída de los precios del café. La caída de los precios refleja la aparición de otras regiones del cultivo en Asia y el crecimiento de gran número de productores en el Brasil. La Cumbre ha sufrido mucho más que otros lugares de Colombia, pues es una zona marginal dentro de la producción cafetera. Cuando el sector cafetero declina, La Cumbre es usualmente la primera en sentir los efectos y cuando los precios mejoran, es la última en cosechar los beneficios. Una lección que podemos sacar de la situación de los municipios del Valle del Cauca, es la necesidad de diversificar las actividades económicas con el fin de reducir la vulnerabilidad que se presenta cuando existe una sola actividad. La Cumbre está comenzando a establecer actividades turísticas teniendo en cuenta el potencial de la ciudad de Cali. Ellos esperan atraer a los pobladores citadinos que deseen pasar los fines de semana en el campo. Los residentes en La Cumbre están también haciendo esfuerzos en la producción de flores (heliconias) y de ají (habanero), para el mercado de Cali. Claramente que el mayor reto que se presenta para los lugares locales en América Latina y El Caribe, es el de adaptarse a los rápidos cambios asociados con la globalización (Keeling, 2004). A medida que las estructuras económicas cambian y que la región va incrementando su integración a través de los tratados de libre comercio, las organizaciones locales, nacionales e internacionales, necesitarán orientar sus políticas y programas de desarrollo de acuerdo con este cambio. El ajuste a los cambios de actividad económica requerirán de ciudadanos mucho más educados, que es nuestro siguiente tema de discusión. Los indicadores de Educación para América Latina y El Caribe, muestran importantes progresos en muchas áreas. El porcentaje de analfabetos ha disminuido a través de los últimos 20 años (Figura 17, Apéndice 3). Un aspecto notable en América Latina y El Caribe, es la gran diferencia que existe entre las tasas de analfabetismo para mujeres, que son del doble de las tasas existentes para los hombres. Algunos ejemplos resaltantes de cómo ha descendido el analfabetismo en mujeres entre 1980 y 2000, ocurren en Bolivia donde las tasas cayeron de 41 a 20% y en el Ecuador donde descendieron de 21% a menos del 10%. Varios países como Uruguay, Cuba y Costa Rica, tienen tasas de analfabetismo femenino mucho menores. Sin embargo, la tasa de analfabetismo permanece aún muy alta en muchos países tales como Haití (53%), Nicaragua (35%) y Guatemala (38%). Mientras que las tendencias nacionales y regionales son alentadoras, las diferencias de género y las disparidades geográficas en cuanto a las tasas de analfabetismo, son grandes. Por ejemplo, en Bolivia el analfabetismo es hasta cuatro veces mayor entre mujeres que entre hombres y los pobladores rurales tienen también tasas de analfabetismo, de hasta cuatro veces más grandes que los pobladores urbanos (Figura 18). Un obstáculo que impide que las poblaciones jóvenes tengan una mejor educación, es el de la necesidad que tienen los jóvenes de trabajar, en muchas áreas. La Figura 19 muestra el porcentaje de adolescentes que trabajan en los países seleccionados en la región. Argentina (no mostrado en la Figura 19), está ubicado en un extremo donde menos del 3% de adolescentes trabaja. Puesto que existe menor presión a los argentinos jóvenes para trabajar, se espera que ellos sean capaces de completar más años de educación. Este bajo porcentaje de jóvenes trabajando, se refleja también en tasas de analfabetismo mucho menores. Uruguay es otro país que presenta bajo porcentaje de jóvenes trabajando y tasas de analfabetismo muy bajas. En el otro extremo, más de una quinta parte de la población joven boliviana, de entre 5 y 14 años de edad trabajan. Estos jóvenes probablemente no recibirán una educación formal y cuando sean mayores, estarán en seria desventaja en el mercado laboral. El número de años de educación formal
que un estudiante completa, es otro de los indicadores de nivel de educación.
Figura
20 muestra la cantidad de años de escolaridad terminados, para
los países de los PGA y para América Latina en su totalidad.
El promedio del número de años terminados en Perú
y México es mayor que el promedio para América Latina. Bolivia
tiene el tercer promedio de años completos entre los países
mostrados aquí, con alrededor de cinco años y medio. Los
cuatro países de América Central tienen el menor número
de años de escolaridad completos entre el grupo de países
de los PGA. La cifra de años terminados para Guatemala es notablemente
baja, siendo menos de la mitad de la de Perú. Necesitamos de más
investigación para establecer las causas de estas disparidades
entre países. El caso de Bolivia proporciona un buen ejemplo de que la elaboración de políticas a nivel nacional, puede mejorar el número de años de escolaridad terminados (Bolivia.com, 2004). La ley que reformó la educación en 1994, creó una serie de incentivos para mantener a los niños estudiando. En 1992, 55% de los niños completaban la escuela y en menos de una década el porcentaje de niños terminando estudios subió a 72%. ¿Podrían los elementos de la reforma educativa boliviana ser aplicados en otros países? Para que los niños completen la escuela, sean buenos lectores y hagan las cosas bien dentro de los sistemas educativos, es prerrequisito el tener una buena salud. En la siguiente sección se discute el aspecto de salud en América Latina y El caribe, a diferentes niveles. La Salud en América Latina y el Caribe Mientras que las condiciones de salud en América Latina y El Caribe han mejorado en muchos aspectos a través de las últimas décadas, aún prevalecen muchos problemas y algunas áreas no han podido experimentar los avances que vemos a través de la región. Analizando los mejoramientos en el campo de la salud, algunos observadores hablan de una "transición epidemiológica". De la misma manera que sucedió en algunos países desarrollados de Norte América y Europa, una transición ocurre donde las enfermedades crónicas y degenerativas se incrementan de manera sustancial con relación a las infecciosas y parasitarias (Gribble and Preston, 1993). En años anteriores, enfermedades tales como fiebre amarilla, cólera, malaria, sarampión y otras, eran la mayor amenaza para la salud en la región. Los avances científicos en el campo de la salud y las vacunas en general, han reducido la presencia de muchas de estas enfermedades. Los esfuerzos internacionales para producir vacunas y también las iniciativas para promover la educación en el campo de la salubridad, han mejorado mucho el panorama existente en las áreas de salud de la región, especialmente en el control de enfermedades de transmisión directa, como polio y sarampión. Los problemas de salud que se han incrementado mayormente, incluyen enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión y cáncer. Los problemas asociados a sobrepeso y obesidad han ido creciendo en las áreas urbanas de la población de América Latina y El Caribe (Uauy et al., 2001) Muchos de los indicadores de salud en América Latina asociados con enfermedades infecciosas, han mejorados sustancialmente a través de la región (Tabla 3). A pesar de que enfermedades infecciosas tales como la fiebre amarilla, continúan siendo inquietantes en muchas partes de las zonas bajas tropicales, se han logrado importantes avances en las pasadas décadas. Las vacunas contra la fiebre amarilla han controlado ampliamente esta enfermedad. Las muertes por malaria en América Latina (1 por cada 100.000 habitantes) son significativamente inferiores a las reportadas para África (791 por cada 100.000 habitantes). Si bien las tasas de mortalidad por malaria han disminuido, no es aún muy claro el efecto de esta enfermedad en la capacidad de trabajo de la gente. Los programas de vacunación en la región han sido un éxito (WHO 2004). Por ejemplo, el porcentaje de niños latinoamericanos vacunados contra el sarampión se ha incrementado de 77% en 1990, a 92% en 1999 (UNICEF 2004). La cobertura de vacunación contra la difteria en Bolivia pasó de 11% en 1980, a 81% en el año 2000 y la cobertura en polio se incrementó del 31% en 1980, a 92% en el 2000. En Nicaragua la cobertura en tuberculosis pasó de 33% en 1980 al 94% en el 2000. Estas coberturas altas se están dando en todos los países. Se supone que estas cifras de coberturas sean menores en las áreas rurales y que puede haber una mayor incidencia de estas enfermedades cuyo incremento es raro. Sin embargo, durante las pasadas décadas, la salud comunitaria logró grandes avances en la prevención de tuberculosis, sarampión, polio, y muchas otras enfermedades que pueden ser controladas a través de inmunizaciones. Latinoamérica ha sido menos afectado por el SIDAy el VIH, en comparación con África que registra casi el 70% de las muertes en el mundo por esta causa. Pero algunos países como por ejemplo Haití, donde más del 5% de la población es VIH positiva y se estima en 22.000 el número de personas muertas por SIDAen 2001, tiene tasas similares a las de algunos países africanos. Los demás países tienen unas tasas de prevalencia del VIH de menos de 1%. El enorme crecimiento poblacional en el pasado siglo en
América Latina y El Caribe, está seguramente presionando
los sistemas de salud para atender a un número cada vez mayor de
personas. Por ejemplo, el número de camas de hospital por persona
en muchos países ha descendido entre 1980 y 2000 (Figura
22). Contraria a la tendencia de que infraestructura de salud está
en descenso (hay menos camas de hospital por persona), el número
de personas por médico ha descendido (Figura
23). Más doctores por persona es una tendencia positiva. Sin
embargo, deberíamos esperar que esta tendencia esté dándose
en zonas urbanas, mientras que en las áreas rurales los médicos
son relativamente escasos. Los profesionales de la salud son también conscientes de los problemas de desnutrición que existen en América Latina y El Caribe. Uno de los más graves aspectos de este problema es el de la desnutrición crónica, medida en términos de estatura de acuerdo con la edad, en las encuestas de salud. Muchos latinoamericanos padecen de deficiencias de micro-nutrientes tales como hierro, zinc y vitamina A. Por ejemplo, en el Ecuador una cuarta parte de los niños menores de cinco años, sufren desnutrición crónica (Larrea et al., 2001). Solucionar los problemas de desnutrición, puede potencialmente solucionar otros problemas de orden social, como son la inasistencia escolar y el mal desempeño laboral (Fogel, 2001). En general la región de América Latina y El caribe ha hecho grandes avances en lo relacionado con la salud en las pasadas décadas. La región está experimentando una transición epidemiológica debido a la cual las enfermedades infecciosas llegan a ser cada vez más raras y problemas tales como enfermedades cardiovasculares y cáncer, se están haciendo más comunes. Sin embargo, de la misma forma en que la región muestra una marcada desigualdad en la distribución de la riqueza, también las desigualdades entre los más ricos y los más pobres son sustanciales en cuanto a los temas de salud se refiere (Carr, 2005). La siguiente sección sugiere cuáles podrían ser las condiciones en las áreas menos desarrolladas, de las zonas geográficas prioritarias donde los grupos de proyectos (CIPs), llevan a cabo sus programas de desarrollo. Un indicador de salud clave en los CIPs de México y Brasil Los profesionales de la salud a menudo miran la tasa de mortalidad infantil como un indicador clave de todo el conjunto de condiciones relacionadas con la salud. La nutrición maternal, los cuidados prenatales de salud, los sistemas de asistencia en partos y el ambiente hogareño, afectan las tasas de mortalidad infantil. Tasas de mortalidad infantil fueron conseguidas a nivel de municipio, para dos áreas donde hay CIPs - Oaxaca, en México y para el nordeste de Brasil- (Figura 25). La gráfica muestra las tasas para estos municipios en el contexto del promedio ponderado para América Latina, África, países más desarrollados y para el mundo entero. Las tasas de mortalidad infantil están entre dos y diez veces más grandes en los CIPs de México y Brasil, comparadas con las tasas de los países desarrollados de 9 muertes por cada 1000 nacidos vivos. Seis de los 24 municipios tienen tasas de mortalidad infantil menores que el promedio de América Latina, que es de 32. La mitad de los 24 municipios tienen tasas menores que el promedio global. Tres de los municipios tienen tasas más grandes que el promedio para los países africanos. Solamente un municipio en el CIP de Oaxaca, tiene una tasa de mortalidad infantil mayor que la tasa de mortalidad más baja en los CIPs del nordeste brasilero. Dentro del grupo de Oaxaca, la tasa más alta es dos veces más grande que la menor. Dentro del grupo del nordeste brasilero, la tasa más alta es tres veces mayor que la más baja. De la considerable variabilidad de las tasas de mortalidad infantil en los CIPs de México y Brasil, surgen varios cuestionamientos interesantes. ¿Por qué es consistentemente menor el grupo de México que el de Brasil? ¿Por qué dentro de un mismo grupo se presentan tasas de dos y hasta tres veces más grandes que otras? ¿Cuáles son las condiciones que ubican la tasa de mortalidad infantil en tres municipios del nordeste brasilero, a los mismos niveles que las tasas encontradas en África? ¿Qué cosas podrían hacerse potencialmente, que tengan el mayor impacto posible sobre las tasas de mortalidad infantil y lograr que bajen a los niveles promedio de América Latina y aún cerca de las tasas de los países más desarrollados? Soluciones para los problemas de salud y nutrición en América Latina Una solución en el corto plazo a los problemas de salud y nutrición en América Latina y El Caribe, podría ser que los gobiernos de la región incrementaran los gastos en el desarrollo de clínicas y hospitales, programas de vacunación y de educación en salud. Pero esta solución podría estar más allá de la capacidad de la mayoría de los países en la región, debido a las restricciones fiscales. Programas de prevención podrían potencialmente reducir la presión sobre los sistemas de salud pública. Por ejemplo, reduciendo la población de obesos y de personas con sobrepeso, se reducirían algunas enfermedades como diabetes, hipertensión y otros problemas de salud general. La presión del SIDA en los países africanos, es un claro mensaje de prevención para América Latina y El Caribe. Haití, con 22.000 personas muertas por SIDA en el 2001, está aprendiendo esta difícil lección. Otras soluciones a estos problemas incluyen programas de educación y nutrición. Algunos expertos hablan de que los problemas de salud podrían reducirse hasta en un 30%, mejorando el tipo de nutrición (Mason et al., 2003)). Las poblaciones mal nutridas poseen sistemas de defensa débiles y padecen problemas asociados con dietas pobres. La mejoría de la educación en salud para las mujeres, es otra estrategia que puede potencialmente traer grandes beneficios en la salud global. Los Programas de educación pueden ayudar a mejorar la salud infantil y de los niños, así como también como también los aspectos nutricionales. Las soluciones locales a los problemas de salud y nutrición,
pueden llegar a ser los más efectivos. Resolver los problemas de
salud de los niños, podría ayudar a descifrar la altísima
variabilidad de las tasas de mortalidad infantil en los municipios de
México y Brasil, discutidos hace poco. Un mejor diálogo
entre los profesionales locales podría incentivar la solución
de los problemas en el sector de la salud, en otros campos del desarrollo
sostenible. Participación Ciudadana en la vida comunitaria y en el desarrollo sostenible El tema de la participación ciudadana fue incluido en nuestra evaluación, debido a que la mayoría de los expertos está de acuerdo en que probablemente el desarrollo sostenible no podría darse sin una amplia interacción entre los ciudadanos en los diversos países. Sin embargo, el análisis de este tópico tropieza con la dificultad de establecer un marco que permita organizar la información relacionada con esta temática. En el marco de los sistemas políticos, se da una de las formas de evaluación de la participación ciudadana en la sociedad y en la vida de una nación. A pesar de que es difícil medir el grado de participación ciudadana bajo diferentes formas de gobierno, algunos sistemas políticos posibilitan claramente una mayor participación ciudadana en la vida de las comunidades, que otros sistemas. En general, los sistemas políticos han evolucionado del autoritarismo y del militarismo, a sistemas de democracias participativas. Por ejemplo, no hace mucho tiempo que los pueblos en los siguientes países, vivían bajo regímenes autoritarios o militares (el período de autoritarismo aparece a continuación del nombre del país: Wikipedia, 2005; Comisión Andina de Juristas, 2005): Países de América Latina donde hay CIPs
Otros países de América Latina
Dado que los regímenes autoritarios impiden la
participación ciudadana, la reciente tendencia hacia las democracias
representa un desarrollo positivo. Ciertamente, solo un país permanece
bajo este tipo de régimen autoritario en la región y es
Cuba. Los países con CIPs han tenido generalmente una o dos décadas
de regímenes no autoritarios. En este sentido, América Latina
parece estar aún en una etapa temprana de gobiernos más
representativos. Pero no es muy claro si los países continuarán
con esta tendencia o la revertirán de nuevo hacia el autoritarismo.
¿Cuáles son las tendencias a participar en la vida ciudadana para las mujeres y las minorías? El progreso para las mujeres ha sido lento pero sustancial. En 1928, en las Américas solo las mujeres de Canadá y Estados Unidos, tenían derecho a votar (Comisión Interamericana para la Mujer, 2004). Las mujeres en la mayoría de los países en los cuales estamos enfocados en este artículo, aseguraron su derecho al voto en los años 50's. Aún con el derecho de votar, la participación de la mujer en la vida política ha progresado lentamente. Un ejemplo de este progreso es el de Perú, en donde entre 1950 y 2001, el porcentaje de mujeres en el Congreso pasó de cero al veinte por ciento, lo que representa una ganancia real. Menores progresos todavía han experimentado las minorías étnicas en la región. Los indígenas latinoamericanos permanecen relegados económicamente y han sido excluidos de la vida política de muchos de los países de la región (Ruiz Murrieta, 2002). En la sección de pobreza de este mismo artículo, vimos en el estudio de México, que existía una fuerte correlación entre áreas con altos niveles de inseguridad alimentaria y localidades habitadas por indígenas (Bellon et al., 2004; Figura 7). En el mapa discutido, se pudo ver que la mayor población indígena correspondía al departamento de Oaxaca, el sitio donde están los CIPs en México. Los CIPs en Guatemala, Perú y Bolivia, tienen probablemente una proporción alta de población indígena. A pesar de la exclusión histórica de los pueblos indígenas de la participación económica y política en América Latina, algunos eventos recientes sugieren cambios positivos en cuanto a una más amplia participación de estos grupos en dichas actividades (Ruiz Murrieta, 2002). Parte de esta tendencia es debida a la mayor democratización de los países latinoamericanos. Los pueblos indígenas han incrementado la capacidad de su poder de elección y, por ejemplo Alejandro Toledo en Perú y Lucio Gutiérrez en Ecuador, no habrían podido ganar las elecciones sin el apoyo de los grupos indígenas. Irónicamente, este par de presidentes ha perdido el apoyo que una vez tuvieron por parte de los pueblos indígenas de sus países. El poder de los pueblos indígenas también se ha evidenciado recientemente en México y Bolivia, donde la amenaza de rebelión ha convencido a los líderes políticos de la necesidad de un tratamiento diferente para ellos. Un tercer aspecto dentro del análisis de la participación ciudadana es el del desarrollo de organizaciones cívicas (ONG). Éstas podrían incluir asociaciones de campesinos, de partidos políticos y de organizaciones no gubernamentales. No se dispone fácilmente de información cuantitativa sobre el crecimiento de este tipo de organizaciones, tal como ocurrió en este caso para los CIPs de WKKF. Nosotros conseguimos algunos datos sobre el número de ONG en América Latina y Bolivia (Figure 26). Estos datos están normalizados por el número de habitantes. Bolivia tiene seis veces más organizaciones no gubernamentales per cápita que América Latina como un todo. Este alto número de ONG puede ser un indicio de la importancia del desarrollo de la ayuda para Bolivia. La información a través del tiempo en cuanto a número de ONGs, muestra un incremento impresionante en Bolivia, pasando de 17 en 1942 a 338 en 1999 (Tabla 4). Mayor participación en la vida política, disminución de la exclusión a los grupos minoritarios y un incremento en la defensa de las organizaciones ciudadanas, son tendencias muy positivas en América Latina y El Caribe. No obstante, la región tiene mucho que hacer para mejorar la capacidad individual y grupal de los ciudadanos con miras a efectuar cambios positivos encaminados al desarrollo sostenible. Naturalmente que este tema requiere de mayor investigación en las áreas donde se está desarrollando el trabajo actual. El principal objetivo de este análisis fue el de describir el contexto del desarrollo sostenible en América Latina y El Caribe. Los CIPS de la Fundación W.K. Kellogg están trabajando en las áreas menos desarrolladas de la región (Tabla 5). Las siguientes observaciones de nuestra evaluación, certifican los niveles de desarrollo en las áreas con programas WKKF:
Estos datos hacen parte de las condiciones de la línea de base contra la cual las mismas han de ser medidas en un futuro. Ellos pueden ser comparados con las encuestas de individuos de la línea de base más amplia los proyectos Kellogg, con el fin de mejorar la definición de las condiciones relacionadas con algunos indicadores clave del desarrollo sostenible. Mientras en comparación con América Latina Y El Caribe como un todo, los CIPs muestran menos desarrollo, también ellos presentan considerable variabilidad entre los municipios en los cuales la Fundación Kellogg desarrolla su trabajo. Por ejemplo, el crecimiento de la población en San Juan Chamelco, municipio en Guatemala, es dos veces más grande que la tasa de crecimiento en Matinha, municipio del nordeste de Brasil. El municipio más pobre en el CIP de Oaxaca, en México, tiene unos gastos por hogar que equivalen a la mitad del promedio de gastos de los menos pobres. Y sin embargo, todos estos municipios se hallan por debajo de la línea de pobreza oficial para la república mexicana. En La Cumbre, en el departamento del Valle del Cauca, en Colombia, la tasa de desempleo es de más del doble que la de los demás municipios estudiados allí. En el departamento de Oruro, en Bolivia, hay una tasa de analfabetismo de 20% menor que en el departamento de Chuquisaca. Quixelo, un municipio del nordeste de Brasil, tiene una tasa de mortalidad cinco veces más grande que la de San Juan Chilateca, municipio de Oaxaca, en México. Estas diferencias llaman a una explicación. ¿Cuáles son los factores que las explican? ¿Podrían algunos municipios aprender de lo que están haciendo otros en temas relacionados con el desarrollo sostenible? Las comparaciones entre los CIPs, los departamentos, países y en general la región, proporcionan una visión de cómo opera el proceso de desarrollo a diferentes escalas. Mientras que en América Latina es bien conocida la fuerte migración del campo a las ciudades, en muchas áreas de Honduras, Bolivia y otros países continúa el crecimiento de las poblaciones rurales. En consecuencia, ignorar las áreas rurales en algunos países, sería descuidar a un importante grupo de población. Mientras las mejorías en términos de producto interno bruto per cápita, han sido positivas a niveles nacional y regional, en otros lugares como en los CIPs de Bolivia, este ha permanecido estancado o inclusive ha disminuido. Mientra que existe una considerable variación en analfabetismo a escalas locales en Bolivia, la asistencia escolar a escala nacional parece haber mejorado como consecuencia de la aplicación de nuevas políticas. Nuestro trabajo de campo en el departamento del Valle del Cauca, mostró algunos ejemplos interesantes de cómo funciona el proceso de desarrollo a diferentes escalas. El municipio de La Cumbre ha sido severamente afectado por las variaciones del mercado mundial del café. Las condiciones climáticas en las regiones cafeteras del Brasil o la aparición de nuevas áreas del cultivo en Vietnam, pueden cambiar drásticamente la situación de los cafeteros en La Cumbre. La producción industrial en el municipio de Yumbo, está fuertemente afectada por las condiciones de la economía global en Colombia. El empleo en las zonas cañeras del Valle del Cauca, esta a menudo determinado por la inversión en mecanización de los grandes propietarios de tierras dedicadas a este cultivo. Los residentes en el Valle del Cauca claman por más ayuda a los gobiernos departamental y nacional, pero al mismo tiempo reconocen que mucho de su futuro depende de las decisiones que se tomen a nivel local. Por ejemplo, los habitantes de La Cumbre, han dado pasos definitivos encaminados a desarrollar el turismo, pero necesitan más seguridad por parte del gobierno nacional y apoyo de mercadeo del gobierno departamental. Existen muchas soluciones innovadoras a problemas de orden local en áreas vecinas de otros países. La conexión entre comunidades para compartir tecnología e ideas, parece ser una actitud muy prometedora. Un primer paso es mirar las causas de las diferencias en el desarrollo e identificar las soluciones más apropiadas. Nuestro análisis muestra como las comparaciones a escala, brindan una visión a niveles global y local de los procesos que afectan el desarrollo sostenible. Es necesario que estos asuntos sean llevados los líderes comunitarios, a las personas encargadas de tomar decisiones a nivel nacional y a las organizaciones internacionales que trabajan en el desarrollo. La información sobre estos temas de las áreas locales en el contexto de los indicadores del 'Millenium Development Goals', puede ser usada para pedir a los gobiernos nacionales más recursos o aplicar por mayores concesiones por parte de las organizaciones internacionales. Pero más importante que todo esto, es que los ciudadanos en las áreas locales necesitan información sobre los problemas de manera tal que ellos mismos puedan desarrollar las soluciones.
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