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La población
de América Latina y El Caribe se incrementó de 175 millones
de personas en 1950 a 515 millones, en el 2000 (Figura
3). Este tremendo crecimiento influenció virtualmente todos
los aspectos del desarrollo sostenible en la región. Por ejemplo,
los enormes incrementos en la actividad económica han tenido poco
impacto en términos del ingreso per cápita, en tanto que
estos incrementos están muy dispersos en una población cada
vez más grande. Mientras el porcentaje de latinoamericanos en pobreza
extrema ha permanecido sin mayores variaciones entre 1980 y el 2000, la
cifra absoluta de pobreza extrema ha crecido consistentemente con el incremento
poblacional (CEPAL, 1998). A pesar del elevado número de personas saliendo de las áreas rurales, la suma total de población en el campo no ha disminuido. La zona rural brasilera perdió millones de habitantes en la migración a las ciudades y esto explicó en gran parte la estabilidad del número de pobladores rurales en América Latina, pues en otros países la población del campo experimentó significativos incrementos, tal y como ocurrió en Guatemala, México, Haití y Bolivia. Las tasas de fertilidad en América Latina han caído dramáticamente en las últimas décadas- la llamada 'fertilidad de transición' (Guzmán et al., 1996). En la medida que las personas se trasladaban del campo a las ciudades, tenían menos hijos. En las áreas urbanas la población está envejeciendo. Sin embargo, muchas zonas rurales en los países más pobres de América Latina tienen todavía tasas de fertilidad muy altas. En estas áreas el número de jóvenes es grande y probablemente continuarán presionando en demanda de empleo. ¿Qué cambios poblacionales están ocurriendo en los CIPs? Los grandes
indicadores de población cambian en América Latina, sugiriendo
que las tasas de población están bajando, que se está
reduciendo la presión sobre los recursos naturales, la infraestructura
y los servicios públicos. Pero el número absoluto de personas
continuará en crecimiento en las décadas venideras (Lutz
et al. 2001). La reducción de las tasas de crecimiento se reflejará
en una menor población hacia la segunda mitad del presente siglo.
Sin embargo, el reto que enfrenta la región es el de sobrevivir
al crecimiento venidero antes de que la población pueda estabilizarse
en un momento cercano a la mitad del siglo. En términos generales se puede apreciar que estos ocho países tienen tasas de crecimiento poblacional equivalentes o ligeramente superiores al promedio para toda América Latina, durante los años 50's y 60's, pero que se incrementan en las tres últimas décadas del siglo pasado. Las dos excepciones a esta tendencia ocurren en Brasil y México, donde las tasas de crecimiento de población disminuyen en las dos décadas finales del siglo y esto probablemente se deba a la creciente urbanización y al incremento del desarrollo económico en áreas no agrícolas. Comparadas las tasas de crecimiento a nivel nacional con las de América Latina como un todo, vemos que las tasas de crecimiento son mayores en la década del 50 en todos los municipios que hacen parte de los CIPs, excepto en Bolivia. Se destacan en este grupo los municipios de Guatemala, con una tasa de crecimiento poblacional de 7.1 % en la década de los 50s. Los CIPs de Perú, Brasil y El Salvador tienen todos tasas de crecimiento cercanas al 5%, indicando claramente que este grupo tiene establecida la tendencia de fuerte crecimiento poblacional hacia la mitad del siglo pasado. Durante los años 60's y 70's los ocho países en la Figura 5, muestran tasas de crecimiento altas, a pesar de la tendencia general de las tasas a bajar. Bolivia, Perú, Brasil, México, El Salvador y Guatemala tuvieron tasas decrecientes en estas dos décadas, quizá por la influencia de la 'fertilidad de transición' y por la migración de las zonas rurales hacia las ciudades. Los CIPs, siguieron en general esta tendencia en los años 60's y 70's, pero retrasados con relación al promedio general a nivel de país y al de América Latina como un todo. Durante las
dos últimas décadas del siglo pasado, las tasas de crecimiento
poblacional disminuyeron mas ampliamente, mostrando la maduración
de la etapa conocida como 'fertilidad de transición'. Es evidente
que buena parte del declive de estas tasas está relacionado con
el incremento de la naturaleza urbana de América Latina y El Caribe.
Con la excepción del Brasil, los países en la Figura
5, están por detrás de los promedios para América
Latina con respecto a la tendencia decreciente de las tasas de crecimiento
poblacional. Los CIPs están por debajo del promedio de tasas de
crecimiento a nivel de país. La migración de las zonas rurales hacia las áreas urbanas y el tremendo crecimiento de las ciudades, son elementos claves en la tendencia demográfica y poblacional de América Latina. Muchos de los CIPs están localizados en asentamientos urbanos. Las presiones ocasionadas por la migración y por el crecimiento poblacional en áreas urbanas, plantean dificultades y retos, pero también brindan oportunidades para el desarrollo urbano. En las ciudades, la proximidad entre las personas crea oportunidades de compartir recursos físicos y humanos, algo que es mucho más difícil en las áreas rurales. Mientras que las poblaciones urbanas crecen, la población rural de América Latina ha seguido siendo la misma. Pero cuando damos una mirada a las poblaciones rurales individualmente en algunos países, como en Honduras y Bolivia, vemos que éstas han crecido sustancialmente. La población rural no está decreciendo y de hecho en algunos lugares se está incrementando. Debido a que manejar el desarrollo de los problemas en áreas rurales es mucho más difícil que en áreas urbanas, aquellas zonas rurales con incrementos poblacionales constituyen un reto de mayor dificultad en las décadas venideras. A pesar de
que las tasas de población están declinando en los países
de América Latina y El Caribe, el alto número de la base
de población indica que la cantidad de habitantes irá en
aumento en los próximos decenios (Lutz et al., 2001). La región
continuará experimentando una gran presión de la población
sobre los recursos, servicios e infraestructura. En las postrimerías
de este siglo, es probable que el número de pobladores se estabilice
en la región. La estabilidad y subsistencia de las sociedades en
América Latina y El Caribe, dependen de cómo los países
de la región respondan a las presiones de la población en
la próxima década. |